DISCO DURO
El formateo es una operación que se realiza en sectores contiguos. Esto significa que el formateado se realiza secuencialmente: sector 500, sector 501, sector 502… En esta operación el movimiento del brazo es minúsculo, frente a otras operaciones, como un acceso aleatorio a un archivo, que mueve las cabezas de una parte a otra del plato. Por tanto, el formateo no sobrecarga el brazo.
- El Disco Duro es un dispositivo magnético que almacena todos los programas y datos de la computadora.
- Su capacidad de almacenamiento se mide en gigabytes (GB) y es mayor que la de un disquete (disco flexible).
- Suelen estar integrados en la placa base donde se pueden conectar más de uno, aunque también hay discos duros externos que se conectan al PC mediante un conector USB.
MITOS SOBRE LOS DISCOS DUROS
Mito 1: Formatear un disco duro muchas veces puede dañarlo.
En pocas palabras: formatear el disco duro NO reduce su vida útil. Sí, mucha gente asegura que formatear el disco duro reduce su expectativa de vida, pero es un mito.
La operación de formateo NO supone un esfuerzo especial para el disco duro. Las cabezas de lectura/escritura NO tocan la superficie magnética, por lo que los platos sólo se pueden dañar si la unidad sufre una fuerte vibración o sacudida durante la operación. Se puede formatear el disco duro 20 veces diarias, todos los días, y la probabilidad de que falle seguirá siendo la misma que la de cualquier otra unidad.
Este mito puede que venga de los disquetes flexibles, en donde la cabeza sí toca la superficie magnética y, por tanto, las operaciones de lectura, escritura y formateo degradaban paulatinamente el medio.
La operación de formateo NO supone un esfuerzo especial para el disco duro. Las cabezas de lectura/escritura NO tocan la superficie magnética, por lo que los platos sólo se pueden dañar si la unidad sufre una fuerte vibración o sacudida durante la operación. Se puede formatear el disco duro 20 veces diarias, todos los días, y la probabilidad de que falle seguirá siendo la misma que la de cualquier otra unidad.
Este mito puede que venga de los disquetes flexibles, en donde la cabeza sí toca la superficie magnética y, por tanto, las operaciones de lectura, escritura y formateo degradaban paulatinamente el medio.
Mito 2: Formatear un disco duro hace que se deposite una capa de algo sobre la superficie del plato, lo que, a la larga, hace aparecer sectores defectuosos.
El formateo no deposita ninguna capa de nada en el plato. El disco duro es un entorno sellado, por lo que en su interior prácticamente no hay polvo. Y aunque lo hubiese ¿por qué debería la operación de formateo depositarlo sobre el plato?
Mito 3: Formatear el disco duro sobrecarga el brazo móvil que porta los cabezales.
El formateo es una operación que se realiza en sectores contiguos. Esto significa que el formateado se realiza secuencialmente: sector 500, sector 501, sector 502… En esta operación el movimiento del brazo es minúsculo, frente a otras operaciones, como un acceso aleatorio a un archivo, que mueve las cabezas de una parte a otra del plato. Por tanto, el formateo no sobrecarga el brazo.
NUEVOS DISCOS DUROS
Los discos SSD parecen estar de moda en los últimos tiempos. Muchos fabricantes de portátiles los están adoptando, especialmente en la gama de ultraportátiles y en portátiles de gama alta. Pero, ¿vale la pena optar por un disco SSD en lugar de un disco duro convencional?
Sin querer entrar en datos específicos, para los que es necesario hacer unas buenas pruebas de rendimiento comparando ambos tipos de discos, es necesario ver tanto las ventajas como los inconvenientes de ambos tipos de dispositivos de almacenamiento.
Desde LaptopMag han hecho unas pruebas informales, sustituyendo el disco duro de un MSI Wind por un disco SSD, y afirman que la diferencia de rendimiento era inapreciable, tanto en el tiempo de arranque como en el uso habitual. Algo similar ocurría con la duración de la batería.
La gran diferencia a los discos duros tradicionales al ssd es su velocidad y menor consumo de energía que seria su mayor prioridad

